Te confieso que me tiembla el cuerpo.. en la espera de febrero cuando el tiempo esta matando el tiempo

5 jun. 2014

Reclamos por corsos barriales censurados (16/abr)

Reclamos por los festivales y corsos barriales censurados:

Un año después que se firmara la ley de los feriados que restituyeron nuevamente los festejos de Carnaval (2010) diferentes municipios de Buenos Aires empezaron a prohibir los ensayos, festivales y corsos de las murgas, por esta razón, el 16 de Abril 2014 nos juntamos todas las murgas al frente del congreso a reclamar y visualizar lo que estaba pasando!.

Nosotros también tenemos sufrimos esta problemática, intentamos hablar y acercarnos con el Municipio, pero simplemente era "No", por "Inseguridad" que en realidad los festejos de Carnaval construyen “seguridad”, dado que el corso/festival barrial es de la comunidad, somos todos del barrio, nos conocemos y ademas cuidan que no sucedan echos de violencia, sumando de que se promueve el encuentro familiar y al desarrollo del Arte, no representa un problema de inseguridad.

Los festivales/corsos barriales trae murgas de diferentes barrios a presentar su espectaculo, incluyendo el nuestro, el dinero que se junta es para nuestra autogestión y lo utilizamos para pagar los micros de las salidas, arreglar los instrumentos, comprar tela, o cualquier necesidad que surja. 
La municipalidad se apropio del carnaval, a pesar que podes participar de los corsos oficiales de Merlo, en este, no se puede utilizar el escenario, significa, que no podemos presentar las canciones que armamos en el año y hacer nuestra pequeña obra de teatro callejero, solo podes desfilar, arruinando el genero de la Murga.

No sabemos concretamente la razón de esta censura porque las murgas independientes no tenemos idiología política partidaria, no estamos a favor ni en contra de ningún partido político, las murgas solo somos una expresión cultural popular del barrio que representa.

esto no solo esta sucediendo en merlo, algo similar sucede en capana, 3 de febrero, la matanza, tigre, malvinas argentinas para dar algunos

Los corsos barriales son parte de la identidad cultural de los barrios y los mismos tienen derecho a la libre expresión y la libre utilización de los espacios públicos.


 
Difusion por las Redes Sociales



Documento Murguero Dictado en el congreso:




Medios, Repercusión:


Realizarán un festival de murgas en el Congreso contra la prohibición de los corsos en el GBA

Un gran festival murguero de agrupaciones del carnaval del conurbano bonaerense se realizará este miércoles frente al Congreso de la Nación bajo el lema "No a la prohibición de Corsos Barriales Independientes y Autogestivos" en el Gran Buenos Aires.

Con sus trajes, sus estandartes, sus fantasías y su brillo carnavalero, gran cantidad de murgas bailarán y cantarán al son del bombo con platillo "para que se escuche nuestro reclamo de corsos barriales, libres y gratuitos", aseguró a Télam Víctor Risso, de la organización de Murgas Independientes de Buenos Aires.

Las murgas bonaerenses consensuaron un documento en el que destacan que "debido a la constantes suspensión de corsos barriales en distintos Municipios de la Provincia de Buenos Aires durante el corriente Carnaval 2014, y desde hace varios años, las murgas nos vemos en la necesidad de manifestar nuestro descontento".

En el texto apuntaron contra "los malos tratos, la falta de respuestas concretas, y el ninguneo recibido por parte de los representantes de cada municipio".

Las agrupaciones carnavaleras reclaman que "las murgas puedan desarrollar sus actividades culturales, populares y autogestivos con normalidad,durante el carnaval".
En este sentido, Risso precisó que pese al decreto de los feriados de carnaval, "hay vecinos y vecinas que se organizan en murgas y quieren realizar el carnaval en los barrios y no se les permite".

Los feriados de lunes y martes de carnaval, que habían sido `borrados` del calendario por la última dictadura militar, volvieron a entrar en vigencia hace tres años, tras la decisión del Ejecutivo nacional, un reclamo que venía teniendo la comunidad carnavalera desde fines de los `80.

Risso añadió además que Murgas Independientes de Buenos Aires y el Movimiento Nacional de Murgas, ambas organizaciones que nuclean a las murgas provinciales, están delineando un proyecto para una ley provincial murguera que van a presentar en la Legislatura bonaerense a fin de año.

La iniciativa busca que "se asegure el libre desarrollo de los corsos barriales, ensayos y actividades organizados por las murgas junto a los vecinos de sus barrios".

En el festival participarán, además de las murgas del norte, oeste y sur del Gran Buenos Aires, agrupaciones de carnaval de la ciudad de Buenos Aires que adhieren al reclamo, aseguró el dirigente.

El documento que presentarán mañana rescata a los corsos como parte de "la identidad cultural de los barrios y los mismos tienen derecho a la libre expresión y la libre utilización de los espacios públicos".

Asimismo, aseguran que "los corsos barriales no compiten con los carnavales organizados por las municipalidades, de hecho muchas murgas independientes participan de los mismos; lo que exigimos es la realización en nuestros barrios del carnaval sin excepción"


Diario Muy:












Proyecto Ley de Murgas:

Mostramos una nota que la agencia de Noticias "Andar" hablando sobre esto.

Corrijamos unas cuestiones que salio mal, por ejemplo, "el trabajo del CEC y frente del ferrocarril" habla de nosotros, pateando tristezas y no de "Quinto Elemento" pero bueno, todos nos equivocamos, somos humanos:


UNA INICIATIVA DE MURGAS INDEPENDIENTES DE BUENOS AIRES (MIBA)

Impulsan una ley provincial de murgas

Las murgas barriales buscan ser reconocidas como patrimonio cultural inmaterial de la Provincia y que los municipios no limiten ni persigan a quienes organizan corsos y jornadas de manera independiente.

ANDAR en la calle

(Agencia) Desde el espacio de Murgas Independientes de Buenos Aires (MIBA) promueven la discusión y posterior sanción de una Ley Provincial de Murgas con el apoyo del Movimiento Nacional que las nuclea. Será en los términos de la ley bonaerense 13056, que garantiza el derecho de acceso a la cultura y que apoya las manifestaciones culturales que afirman la identidad local, regional, provincial y nacional, y será una respuesta ante la discrecionalidad y arbitrariedad con que los municipios bonaerenses habilitan la realización de corsos por parte de organizaciones barriales autogestivas.

Según explicaron a ANDAR varios referentes murgueros, lo que se busca es lograr una ley específica sobre murgas ya que, hasta el momento y de acuerdo a las prácticas de gestión y control en muchos municipios, no son reconocidas como expresiones culturales que contempla la ley 13056.

En este sentido, desde hace más de un año las murgas independientes de la provincia de Buenos Aires vienen realizando asambleas periódicas con el objeto de discutir un proyecto único de ley que aún se encuentra en etapa de elaboración.

El primer artículo del boceto establece que “se reconoce al género artístico-cultural denominado murga como parte del patrimonio cultural de la Provincia de Buenos Aires en los términos establecidos por la ley 26128, de ratificación de la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial”.

El segundo artículo prevé que se declare de interés provincial su investigación, preservación, apoyo y difusión, y el tercero indica que el Instituto Cultural de la Provincia (que fue creado a partir de la ley 13056), en su calidad de autoridad de aplicación, promoverá acciones por sí y en articulación con los municipios para el cumplimiento de la ley.Esa autoridad de aplicación, según el siguiente artículo, será acompañada en sus funciones por un parlamento murguero compuesto por representantes de cada municipio, los cuales serán elegidos de acuerdo a las regiones culturales de la Provincia.

El quinto artículo de la iniciativa propone garantizar “la autogestión de las agrupaciones permitiendo la realización de festivales y corsos familiares, gratuitos, comunitarios y participativos, organizados de forma independiente. Los mismos deberán realizarse en el marco de las ordenanzas vigentes en cada municipio, al momento de la sanción de la presente ley”.

“Los corsos son parte de la identidad cultural de los barrios y los mismos tienen derecho a la libre expresión y la libre idealización de los espacios públicos. Cortar el libre desarrollo de estas actividades y la posibilidad de autogestión de las murgas es un atropello a la cultura popular”, señalaron los murgueros en una jornada de reclamo y visibilización que realizaron a mediados de abril, frente al Congreso de la Nación. El objetivo era difundir las problemáticas por las que atraviesan, especialmente para obtener respaldo social y político para la sanción de la ley provincial, durante años postergada.

Las murgas en los barrios

Marta Presa Blanco, referente de la murga “Quinto Elemento”, de la localidad de Ezpeleta, Quilmes, destaca el carácter social y la función de promoción de habilidades artísticas de la murga, a la que asisten regularmente más de 30 niños, adolescentes y jóvenes.
 

En Pateando Tristezas (corregido por nosotros, no es el "quinto elemento") hay niños de 3 años y jóvenes de hasta 25, además de varios adultos que son padres de muchos de ellos. Es un espacio de encuentro social, los chicos están contenidos en un proyecto artístico y a partir de esta murga pueden desarrollar sus aptitudes y gustos. Para nuestros ensayos utilizamos, durante el verano, un predio del ferrocarril, y el resto del año en un Centro Educativo Complementario (CEC) con cuyas autoridades firmamos un convenio hace 5 años”, explica.

“En estos barrios los chicos carecen de todo”, agrega Marta. No obstante, la murga se constituye como un proyecto motivador: la música, las letras de las canciones, la ropa de los murgueros, los pasos y toques, toda la expresión artística y los materiales que necesitan son construidos por el colectivo de “Quinto Elemento”.

“La crítica de nuestra murga es siempre hacia las problemáticas sociales del barrio, la carencia de alimentos, trabajo, acceso a la educación. Con respecto a la música, tuvimos la suerte de encontrarnos con otras murgas más antiguas con las que aprendimos distintos recursos de percusión y de instrumentos de cuerdas. La ropa la confeccionamos nosotros mismos, hacemos rifas para comprar las telas, y después las madres nos encargamos de armar el vestuario”, destaca la referente de Ezpeleta.

Levitas, galeras altas, colores fuertes… la expresión cuyos orígenes se remontan a la parodia que los esclavos hacían de sus amos, se resignifica en “Quinto Elemento” para retratar los personajes del barrio, los problemas sanitarios, laborales, la precariedad material y la cotidianeidad de quienes lo habitan. Periódicamente, la murga visita otras localidades y participa de corsos barriales en los que otras murgas cuentas sus historias, sus lugares y sus modos de habitar y ver el mundo.

En Quilmes, según afirman los murgueros, el municipio permite el libre desarrollo de los corsos barriales y autogestivos. Sin embargo, tal posibilidad de intervención en los espacios públicos no es común en todos los municipios bonaerenses, sino que depende de las ordenanzas y reglamentaciones que cada gobierno local establece y de las decisiones políticas que en cada lugar predominan.

Así, en La Matanza, por ejemplo, existe un marco legal contradictorio: se reconoce como patrimonio cultural inmaterial a todas las expresiones del carnaval, pero a la vez existe otra ordenanza que prohíbe la realización de corsos a organizaciones autogestivas. Es decir, sólo se reconocen como válidas las jornadas organizadas en verano por parte del municipio.

En Merlo, la situación es mucho más delicada: una murga barrial, hace algunos años, informó a las autoridades que realizaría una actividad en la calle. La respuesta inicial fue que la jornada sería permitida, pero sólo si se realizaba “en un lugar cerrado”. El evento se hizo en un salón de una sociedad de fomento pero lo increíble fue que, al modo de los censores de la dictadura, se les exigió a los organizadores que informaran los nombres de los referentes de murgas que participarían de la jornada y las letras de las canciones que serían interpretadas.

La censura y prohibición de actividades organizadas por murgas independientes se da también en los municipios de Campana, Tres de Febrero, Tigre, Malvinas Argentinas, José C. Paz, San Fernando y Avellaneda. La mayoría de los murgueros señala que los problemas de habilitación municipal se profundizaron, curiosamente, a partir del decreto presidencial que en 2010 restableció los feriados de Carnaval.

Como oportunidad para la propaganda política, muchos intendentes bonaerenses decidieron organizar los corsos oficiales, obligando a las murgas barriales e independientes a participar sólo de los festejos municipales y, al mismo tiempo, prohibiéndoles la realización de jornadas autogestivas. Las denuncias por malos tratos, la falta de respuestas a sus reclamos y hasta la persecución policial y judicial en varios casos, derivaron en el reforzamiento de los lazos entre las murgas barriales bonaerenses.

Fabiana Valles, referente de la murga “Pateando tristezas”, de Merlo, explicó a ANDAR que, a partir de los feriados de carnaval, “cada vez que fuimos a realizar la notificación de algún evento empezaron a decirnos que no, o no nos contestaban y llegaba el día y ellos se presentaban con la policía a levantarnos el evento, ya sea el festival o corso. Siempre vienen uno o dos inspectores generales del municipio, acompañados por uno o dos patrulleros, e informan que no se puede realizar ese tipo de eventos en la vía pública, aunque nunca nos han mostrado qué ordenanza municipal es la que prohíbe”.

Durante los últimos años, entre 7 y 8 eventos han sido “levantados” en pleno desarrollo por parte del municipio. Como explicación oficial, se les repite a los organizadores que deben anunciar cada jornada con 90 días de anticipación, aunque ni siquiera cumpliendo esa rara formalidad se ha mantenido el compromiso.

Por otra parte, en 2012, la murga “Quinta Estrella”, del barrio Mariano Acosta, Merlo, realizaba un corso barrial al que habían asistido más 500 vecinos del barrio entre niños, jóvenes y adultos. Durante la presentación de una de las murgas invitadas, seis patrulleros con policías armados irrumpieron en el lugar y prohibieron la continuidad de la jornada. En otro caso, también ocurrido en Merlo, una de las referentes de una murga barrial tuvo, en la puerta de su casa, un patrullero durante todo un día porque el municipio quería asegurarse de que no se realizara una intervención que ya había sido cancelada.

“En estos últimos años, en los que se han producido muchos avances con respecto a las políticas culturales destinadas a los jóvenes, es muy difícil comprender que haya municipios que no permitan realizar corsos por parte de murgas independientes. Por eso esperamos que se logre la sanción de la ley, y más allá de eso, que se reconozca la importancia de estos proyectos sociales y culturales autogestivos”, concluye Marta Presa Blanco, cuyas expectativas expresan y contienen las de centenares de murgas bonaerenses.

Fuente:
http://www.andaragencia.org/?p=6563